domingo, 12 de abril de 2026

 FIESTA DE LA DIVINA MISERICORDIA.

12 de abril de 2026

 

 

 

El día antes de la fiesta de la Divina Misericordia, terminamos la Novena, que se inició el 3 de abril de 2026, Viernes Santo.

Llegamos al 12 de abril de 2026, Segundo Domingo de Pascua, llamado de la Divina Misericordia, en donde se culmina la Octava de Pascua.

Comenzamos en nuestra iglesia la Fiesta de la Divina Misericordia, que Santa Faustina, pidió que se celebrase en todo el mundo; ya que la misma es una tabla de salvación.

En este día ella nos recuerda en su Diario, 300: “Quien se acerque en ese día a la Fuente de la Vida recibirá el perdón total de sus culpas y de las penas”. Se  puede obtener  Indulgencia Plenaria, con las condiciones que pide la Santa Iglesia Católica.

 

     A las 12.00 h. de este día lleno de luz y de sol, rezamos el Ángelus, la Hora litúrgica de la Sexta, el Rezo de la Coronilla de la Divina Misericordia, la Consagración, la lectura del Diario de Santa Faustiana, -donde pide que se haga la Fiesta de la Divina Misericordia-, la Bendición y Reserva del Santísimo. A las 12.30 h. se comenzó la Santa Misa, que presidió y predicó nuestro querido Padre Capellán el Rvdo. Sr. D. Francisco José Trabadela Gómez.

Después de la proclamación del Santo Evangelio, escuchamos atentamente la homilía: sencilla,; de una profundidad y del significado de esta fiesta.

En el evangelio nos encontramos la figura de Tomas que su  incredulidad fue de suma importancia para toda la comunidad cristiana, de todos los tiempos.

Tras la muerte de Jesús, los Apóstoles, se hallaban en el Cenáculo, con las puertas cerradas; no sólo porque tenía miedo a los judíos; sino sobre todo miedo por su propio fracaso; refugiándose en el temor y en la oscuridad de la noche. En esta circunstancia entró Jesús, para demostrarles su capacidad de su inseguridad, y que las fuerzas las debían de poner en Jesús.

Como el Resucitado no ha perdido la memoria; le enseñó la lanzada en el costado, manos y pies, para abrirle su memoria. Entices al comunicarle el Espíritu Santo, todo cambió, porque se les abrieron las puestas de sus almas, y la fuerza del paráclito les hizo fuertes a todos. Desde entonces  se  les quito el miedo y vencieron todo perjuicio para ser fieles testigos de la Resurrección del Señor.

La mejor discípula de Jesús, ha sido María, la Madre de la misericordia, a ella le encomendamos la paz en todo el mundo, que la misma sea estable y duradera.

Los fieles que han comprendido el mensaje de Jesús a Santa Faustina  han compartido con esta comunidad, este día de gracias. El templo estaba repleto.

 


 



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